verde

ALEGATO DE UN BRÓCOLI

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Abro la nevera.  Seguramente encontraré otros alimentos más atractivos al paladar pero las pequeñas cosas, son las importantes en la vida.

Formar parte de una familia, no solo el brócoli lo piensa.  También tú.  El arraigo a una ubicación concreta nos sostiene en la creencia de que cuando casi todo falla, ahí parece estar la familia: la coliflor, el repollo, las coles de bruselas…. pero solo lo parece.

Ocupar una posición importante en esa familia y aportar beneficios al resto de la comunidad, nos erige en una magia donde hay resultado para casi todo desde la prevención del cáncer a la protección del corazón, desentoxicando el organismo y mejorando la piel.

Pero cuando llega el momento, solo tú como brócoli es quien da el paso adelante, quien resuelve su propia situación porque no importa que seas más verde o más blanco, más prieto o más suelto, más chaval o más señor; eres una pequeña cosa y las pequeñas cosas de la vida, a veces, son las importantes.

 

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EL ALISO, NI EL DEMONIO LO QUISO. CASCADA DEL HERVIDERO. 26-Mayo-2018

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A menudo, cuando uno se plantea una ruta lo hace por diferentes motivos: quizás le hablaron de lo bonita que era, quizás le motivó lo cercana que estaba o era la dificultad la que no limitaba, quizás.

Muy pocos se plantean que de la mano de la ruta hay un significado acorde al estado.  Hervidero, aliso, vereda de las mentiras, cascada, charco, brincadero…. solo cuando esto confluye, tú estabas ahí, porque existir siempre existió.

Parece una reflexión pero no lo es.  Cada uno que haga la suya.

La ruta discurre siguiendo el curso del río Guadalix; otras, el agua embalsada en el charco del Aliso y las más de las veces, rota en pedacitos al resbalar por la roca en las sucesivas cascadas.

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Dos alternativas para una misma ruta; la primera, más corta 6’5 kms y la segunda que curiosamente coincide con la Vereda de las Mentiras, más larga, 9’5 kms.  Ninguna de ellas difícil.  Para mi más apasionante la que discurre de la mano del río en libertad que la otra, la larga donde todo es denso, la encina y el enebro también.

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Bajar las escaleras (a nadie se le ocurrió poner una pequeña maroma como asidero) de acceso al Hervidero, nos presenta de frente la cascada por excelencia de esta ruta.  Es un espectáculo para la vista y el oído.  Lástima que seamos tantos, unos bañándose, otros comiendo, otros fotografiando….el sentimiento por unos momentos ha sido el mismo que estar en mitad de La Castellana.  Caminitos se abren paso a los laterales y lo más idóneo es coger uno de ellos.  Relajémonos en uno de los muchos accesos.  Nos alejaremos de la vista pero la escucharemos. No pasará demasiado tiempo que podamos bajar de nuevo a la Cascada y estar ahí solos.

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A señalar como presidencia en esta ruta una de las escasas alisedas cercanas a la ciudad de Madrid.  El Aliso árbol indicador de libre contaminación ya que es ahí en las riberas de esos ríos limpios, donde crece, donde sus raíces se agarran a las orillas.  Árbol maldito donde los haya porque su madera se torna roja del color de la sangre….el aliso, ni el demonio lo quiso.  Así es el dicho.  Aparece en muchas de mis fotografías, aquellas que discurren de la mano del Guadalix.

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La ruta, el Hervidero, el aliso, el Guadalix os espera.  Dejaros atrapar por este remolino.