Libertad

LOS IMPARES, NO SOMOS FÁCILES

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Esta mañana, lejos de ser aburrida, he tropezado con Alejandro Palomas. A Alejandro lo conoceréis por alguno de sus premios, no sé si es un escritor importante o de los menos, no sé si es famoso o no, pero sí es un impar.

Es preferible que deis con la entrevista y lo escuchéis a él directamente. No sé si gustará o no, pero indiferente, no deja. Intentaré y a modo de reflexión, intercalar expresiones con las suyas. Que no soy escritora, es un hecho o sí lo soy en la medida en la que escribo. Comparto a través de la imagen y de mis letras lo que yo creo y no espero aplauso de nadie porque yo también soy impar. Como dice Alejandro “la vida, no es; la vida se hace. Cada uno inventa su vida y él a través de su creación, la comparte”.

Hoy me he sentido amenazada cuando escuchándolo a él, se me estaba tildando de impar. No hace mucho, alguien me insultó y tiempo después bajo un sentido sentir barato, se excusó. Poco después se me tachó de insolidaria y aquí no me queda más que darte la razón, amiga. La población impar es sobrante (en palabras de Alejandro); todo está creado para las parejas; los discursos políticos y sociales hablan de la unidad familiar, no como familia unida sino como elemento baremador. El sistema no nos ve. Hablas de insolidaridad?

La sociedad ve a los solos como “carentes de”, dando una imagen de discapacidad (no ser capaces de). El solo como desgraciado (dice el escritor), en lugar de, el solo como libre y es que en el fondo la libertad da miedo.

Apunta Susana Pedreira (quien dirige la entrevista) que los hombres y mujeres solos, son revolucionarios si bien algunos opinarían que no han tenido más remedio. Para el escritor, haber estado acompañado ha sido más duro que la propia soledad. Dice NO haber tenido mala suerte con las parejas, (asumiendo toda la responsabilidad) sino no haber sabido elegir, algo que yo misma comparto integramente. Salirse de la norma, ya es ser revolucionario.

En torno a la entrevista, se suceden preguntas tales como quién te cuidará en la vejez y qué pasa con el sexo. La primera me la planteó mi madre hace dos días, no sabéis en qué jardín se metió. A la segunda, Alejandro contesta que ya le da pereza hasta quitarse la ropa. Ciertamente, ahora sí, ha de ser alguien muy especial para que uno se desnude.

Los impares no somos fáciles. Pero en tanto somos impares, no sé si por mucho o por lo que resta, no estamos dispuestos a compartir por el mero hecho de no estar solos. Tenemos una vida y a veces más plena que los pares, viajamos y nos movemos, disfrutamos y lo hacemos intensamente y cómo no, también sufrimos. No dudéis que tenemos mucho amor que dar, primero a nosotros mismos y después a quién sea merecedor y eso, solo nosotros lo valoramos. Solo somos impares, difíciles pero no imposibles. Y sobre todo, nos gustan los regalos caros: el tiempo, la lealtad y la honestidad entre otros.